Uno de los datos que me llama la atención, es cómo al crecer el sistema económica argentino como organización capitalista, la inscripción de clase de los trabajadores se torna todo un problema, para ellos y para la patronal y allí hay discursos y prácticas específicas. Por ejemplo, el gremio de la Fraternidad (ferroviarios) uno de los primeros y más grandes, desarrollaba también actividades típicas de las asociaciones mutuales. Pero, a fines del XIX mutualismo y gremialismo eran cosas opuestas. El mutualismo, practicado por una asociación gremial era acusado por dirigentes obreros socialistas como "un intento por disolver la identidad de los trabajadores en los de la nacionalidad" (Sábato, 2002: 140; la autora lo dice a propósito de una denuncia del socialista Jacinto Oddone). En las mutuales, al socializar el rico y el pobre, éstos terminaban siendo manipulados, según esa acusación, por esas misma práctica de sociabilidad.
El caso de los católicos es más emblemático. Crecen un tipo de asociación a fines del XIX, los Círculos de obreros católicos, o la Asociación Católica de Obreros por ejemplo para el caso de Córdoba. Estaban organizadas como sociedades de socorros mutuos. Es el padre Grote, alemán, el que crea los círculos en Argentina, al calor de la Rerum Novarum de León XIII. Su trabajo, además de nuclear a los trabajadores era ganar terreno frente a las organizaciones liberales, socialistas y anarquistas."Se proponían reunir a quienes por su educación y fortuna ocupaban los lugares más altos de la sociedad y a los que debían recibir de ellos asistencia y ejemplo. Y se organizaban para brindar asistencia a estos últimos en casos de enfermedad, proveer a su educación a través de la creación de escuelas diurnas y nocturnas, proporcionarles instrucción religiosa y asistencia espiritual, crear agencias de trabajos y cajas de ahorro, y formar gremios profesionales. Realizaban también reuniones sociales y fiestas escolares. E impulsaban la sanción de leyes sociales, como las de descanso dominical y reglamentación del trabajo de mujeres y niños, a través del envío de proyectos y peticiones al gobierno" (Sábato, 2002:148)
Di Tella (1969) había descrito algo semejante, y creo que esta expansión tiene que ver con el intento de la Iglesia (una parte de ella) de recuperar el terreno perdido frente al avance de liberales y socialistas. Además, hay aquí algo que, si pudiera documentarlo mejor, parece una constante, que es que la iglesia católica busca siempre enganchar a los ricos, a sectores de las clases dominantes, para, en una misión moral, extender en formas institucionales/organizativas su pensamiento hacia el resto de la sociedad. Los jesuitas suelen hacerlo, también lo hace el Opus Dei, también el caso de Atilio DellÒro Maini con la revista Criterio y sus organizaciones previas. Que a su vez, siempre aparecen, luego, conflictos con la jerarquía por los logros y el control sobre todo, de esos mismos grupos.
Uno de los objetivos que perseguían estas asociaciones de obreros católicos era erigirse como organizaciones patrióticas: aquí uno puede encontrar estas prácticas que parecen indicar (en esta época? fines del XIX y principios del XX?) la construcción de la patria católica, como emblema. Unir la nación con la tradición católica.
Otras organizaciones mutuales, surgidas de mano de los mismos empresarios, buscaban también influenciar, con beneficios, en la capacidad de los obreros de realizar o no huelgas, cosa que también buscaban los círuclos católicos -que no hagan huelgas-. Como beneficios que dejaban de proporcionar a sus empleados si realizaban algún paro. En la década del 20 las estrategias de los empresarios para el bienestar de sus empleados, además de asistencia social, aparecerán los clubes sociales y deportivos asociados a las empresas, que "contribuían a crear identificaciones colectivas entre quienes trabajaban en una misma empresa" (150)
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