miércoles, 11 de enero de 2012

La otra tendencia: el "asociacionismo" (y los "modos del internacionalismo")

Son distintas formas de organización que buscan, al menos en un principio, el bien común (según Sábato en las últimas décadas del XIX). Son sobre todo organizaciones de inmigrantes (italianos sobre todo, luego españoles, y las más pequeñas de franceses, suizos, etc.) como asociaciones mutuales (ésta es la que más prende). A veces se dividen y se forman nuevas mutuales, algunas de ellas asociadas a hospitales.
Se congregaban para brindar determinados beneficios sociales (como seguro en caso de incapacidad, enfermedad, prestaciones médicas, sepelios, etc.) y para fomentar también la identidad del inmigrante.
En muchos casos, se organizaban sobre la base de inmigrantes que tenían experiencia de asociaciones en su país de origen. Lo más frecuente, además, era que la dirigencia de estas asociaciones estuviera en manos de comerciantes pequeños y grandes, profesionales, de una suerte de elite dirigente inmigrante, que a su vez -por más que establecieran su apoliticidad explícita, o incluso se terminaran dividiendo por diferencias políticas- establecía relaciones con las elites políticas "nacionales"/locales (Sábato 2002: 111). En esas asociaciones, o a través de ella, repercutían los acontecimientos de sus naciones de origen, como el caso de la guerra de unificación y la monarquía de Italia, que se reproducía aquí en diferencias entre grupos de inmigrantes en el seno de estas organizaciones, en declaración a la prensa, en la conmemoración de festejos nacionales italianos, entre otras. En otros casos, el internacionalismo y el asociacionismo se cruzaban en modos de solidaridad internacional, como el caso de los inmigrantes gallegos, que juntaban dinero en distintas campañas y creaban escuelas en su nación de origen.
 Además de estar lideraba por sectores acomodados (113), esta dirigencia de los grupos inmigrantes, por lo general, era liberal, nacionalista y anticlerical (113)
Estas asociaciones también crearon escuelas en Buenos Aires y otras ciudades, y allí nos encontramos con el nacionalismo como política de Estado que describíamos antes. Pero esa homogeneización también se daba al interior de los grupos migrantes:

"En palabras de Ema Cibotti, la dirigencia se propuso convertir al conglomerado multiforme de los inmigrantes (de diferentes orígenes regionales, sociales, culturales y políticos) en un sujeto singular, homogéneo, que más tarde se definiría como "colonia italiana". Las insticuiones asociativas, así como la prensa periódica, jugaron en esa empresa el papel principal, pues atrajeron a muchos inmigrantes y los reunieron en iniciativas comunes" (Sábato, 2002: 109).


Sábato no se mete a analizar el por qué de la asociación, o mejor dicho, si estas asociaciones de inmigrantes buscaban integrar a los inmigrantes entre sí (solamente) o integrarlos de modo "civilizado" a la sociedad argentina (no olvidar que el asociacionismo es un modo de civilización, homogeneización, sociabilidad de los grupos sociales, según dice la misma autora, entra en esa corriente). Lo que sí ocurre  es que "buscaron allí protección contra la enfermedad, la vejez y el desempleo, y seguramente, un espacio de sobialidad cultural y recreativa para ellos y sus familias" (Sábato, 2002: 108)

Otra característica de las asociaciones, al menos las mutuales, era que se organizaban según estatutos, asambleas, etc. Es decir, que compartían un mod legal? /organizacional de conformarse. Pero en ellas participaban muy pocos de los asociados, y todas tenían dificultades en el cobro de cuotas (algo que también atravesaba a otros modos de asociación, como los clubes deportivos -más en el siglo XX-, y las asociaciones gremiales o de empresarios.)



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