El movimiento asociacionista llegó a los estudiantes universitarios en el XX. Los estudiantes, en protestas y huelgas de los primeros años del siglo "pedían docencia libre, disminución de aranceles, nuevo sistema de exámenes y la disolución de las Academias" (156). En 1908 surge la FUBA, y luego estamos ya en la Reforma.
Para el caso de los médicos el asociacionismo ya estabe presente con el Círculo Médico del XIX y publicaciones que realizaban algunos de ellos. Ya en esas décadas se cuestionaba a la Academia de Medicina, y a la organización de la Facultad, que era uno de los objetos de cuestionamiento por parte de los noveles médicos como Ramos Mejía.
Otra faceta era el tiempo libre y los deportes, que fue una de las novedades del período de fines y principios del XX. En el caso del fútbol los primeros clubes eran de sectores acomodados (ingleses por ejemplo con el football) pero luego se fue extendiendo con la particularidad de que Equipo y Club se fundaban juntos, aunque luego la institución ampliara sus actividades más allá de este deporte. El fútbol se difende entre amplios sectores de la población con su práctica asociativa, y la multiplicación de ligas, y su heterogeneidad fundacional (barrios, fábricas) y la ampliación de su base societal en los seguidores y no sólo en los jugadores -lo que incrementaba sus posibilidades de recaudación-.
También se expandió el tiro, y eso tuvo que ver con una cuestión de política nacional, frente a los conflictos con Chile por ejemplo.
Lecturas, impresiones y algunas cosas que aparecen y se ocurren. Un registro cotidiano de las ideas, una hermenéutica demasiado subjetiva sobre los otros que han escrito para mí. Un archivo con el relato que me hago de las fuentes. Una biblioteca con algún registro de lo propio.
miércoles, 11 de enero de 2012
Obreros y patrones: relaciones y denuncias
Uno de los datos que me llama la atención, es cómo al crecer el sistema económica argentino como organización capitalista, la inscripción de clase de los trabajadores se torna todo un problema, para ellos y para la patronal y allí hay discursos y prácticas específicas. Por ejemplo, el gremio de la Fraternidad (ferroviarios) uno de los primeros y más grandes, desarrollaba también actividades típicas de las asociaciones mutuales. Pero, a fines del XIX mutualismo y gremialismo eran cosas opuestas. El mutualismo, practicado por una asociación gremial era acusado por dirigentes obreros socialistas como "un intento por disolver la identidad de los trabajadores en los de la nacionalidad" (Sábato, 2002: 140; la autora lo dice a propósito de una denuncia del socialista Jacinto Oddone). En las mutuales, al socializar el rico y el pobre, éstos terminaban siendo manipulados, según esa acusación, por esas misma práctica de sociabilidad.
El caso de los católicos es más emblemático. Crecen un tipo de asociación a fines del XIX, los Círculos de obreros católicos, o la Asociación Católica de Obreros por ejemplo para el caso de Córdoba. Estaban organizadas como sociedades de socorros mutuos. Es el padre Grote, alemán, el que crea los círculos en Argentina, al calor de la Rerum Novarum de León XIII. Su trabajo, además de nuclear a los trabajadores era ganar terreno frente a las organizaciones liberales, socialistas y anarquistas."Se proponían reunir a quienes por su educación y fortuna ocupaban los lugares más altos de la sociedad y a los que debían recibir de ellos asistencia y ejemplo. Y se organizaban para brindar asistencia a estos últimos en casos de enfermedad, proveer a su educación a través de la creación de escuelas diurnas y nocturnas, proporcionarles instrucción religiosa y asistencia espiritual, crear agencias de trabajos y cajas de ahorro, y formar gremios profesionales. Realizaban también reuniones sociales y fiestas escolares. E impulsaban la sanción de leyes sociales, como las de descanso dominical y reglamentación del trabajo de mujeres y niños, a través del envío de proyectos y peticiones al gobierno" (Sábato, 2002:148)
Di Tella (1969) había descrito algo semejante, y creo que esta expansión tiene que ver con el intento de la Iglesia (una parte de ella) de recuperar el terreno perdido frente al avance de liberales y socialistas. Además, hay aquí algo que, si pudiera documentarlo mejor, parece una constante, que es que la iglesia católica busca siempre enganchar a los ricos, a sectores de las clases dominantes, para, en una misión moral, extender en formas institucionales/organizativas su pensamiento hacia el resto de la sociedad. Los jesuitas suelen hacerlo, también lo hace el Opus Dei, también el caso de Atilio DellÒro Maini con la revista Criterio y sus organizaciones previas. Que a su vez, siempre aparecen, luego, conflictos con la jerarquía por los logros y el control sobre todo, de esos mismos grupos.
Uno de los objetivos que perseguían estas asociaciones de obreros católicos era erigirse como organizaciones patrióticas: aquí uno puede encontrar estas prácticas que parecen indicar (en esta época? fines del XIX y principios del XX?) la construcción de la patria católica, como emblema. Unir la nación con la tradición católica.
Otras organizaciones mutuales, surgidas de mano de los mismos empresarios, buscaban también influenciar, con beneficios, en la capacidad de los obreros de realizar o no huelgas, cosa que también buscaban los círuclos católicos -que no hagan huelgas-. Como beneficios que dejaban de proporcionar a sus empleados si realizaban algún paro. En la década del 20 las estrategias de los empresarios para el bienestar de sus empleados, además de asistencia social, aparecerán los clubes sociales y deportivos asociados a las empresas, que "contribuían a crear identificaciones colectivas entre quienes trabajaban en una misma empresa" (150)
El caso de los católicos es más emblemático. Crecen un tipo de asociación a fines del XIX, los Círculos de obreros católicos, o la Asociación Católica de Obreros por ejemplo para el caso de Córdoba. Estaban organizadas como sociedades de socorros mutuos. Es el padre Grote, alemán, el que crea los círculos en Argentina, al calor de la Rerum Novarum de León XIII. Su trabajo, además de nuclear a los trabajadores era ganar terreno frente a las organizaciones liberales, socialistas y anarquistas."Se proponían reunir a quienes por su educación y fortuna ocupaban los lugares más altos de la sociedad y a los que debían recibir de ellos asistencia y ejemplo. Y se organizaban para brindar asistencia a estos últimos en casos de enfermedad, proveer a su educación a través de la creación de escuelas diurnas y nocturnas, proporcionarles instrucción religiosa y asistencia espiritual, crear agencias de trabajos y cajas de ahorro, y formar gremios profesionales. Realizaban también reuniones sociales y fiestas escolares. E impulsaban la sanción de leyes sociales, como las de descanso dominical y reglamentación del trabajo de mujeres y niños, a través del envío de proyectos y peticiones al gobierno" (Sábato, 2002:148)
Di Tella (1969) había descrito algo semejante, y creo que esta expansión tiene que ver con el intento de la Iglesia (una parte de ella) de recuperar el terreno perdido frente al avance de liberales y socialistas. Además, hay aquí algo que, si pudiera documentarlo mejor, parece una constante, que es que la iglesia católica busca siempre enganchar a los ricos, a sectores de las clases dominantes, para, en una misión moral, extender en formas institucionales/organizativas su pensamiento hacia el resto de la sociedad. Los jesuitas suelen hacerlo, también lo hace el Opus Dei, también el caso de Atilio DellÒro Maini con la revista Criterio y sus organizaciones previas. Que a su vez, siempre aparecen, luego, conflictos con la jerarquía por los logros y el control sobre todo, de esos mismos grupos.
Uno de los objetivos que perseguían estas asociaciones de obreros católicos era erigirse como organizaciones patrióticas: aquí uno puede encontrar estas prácticas que parecen indicar (en esta época? fines del XIX y principios del XX?) la construcción de la patria católica, como emblema. Unir la nación con la tradición católica.
Otras organizaciones mutuales, surgidas de mano de los mismos empresarios, buscaban también influenciar, con beneficios, en la capacidad de los obreros de realizar o no huelgas, cosa que también buscaban los círuclos católicos -que no hagan huelgas-. Como beneficios que dejaban de proporcionar a sus empleados si realizaban algún paro. En la década del 20 las estrategias de los empresarios para el bienestar de sus empleados, además de asistencia social, aparecerán los clubes sociales y deportivos asociados a las empresas, que "contribuían a crear identificaciones colectivas entre quienes trabajaban en una misma empresa" (150)
El asociacionismo, elites, clase y misión civilizatoria
La inscripción que algunas organizaciones asociativas hacen a fines en la segunda mital del XIX no se realizan en términos de clase. Había además una heterogeneidad: algunas incluso agrupaban a los dueños de las empresas y a sus empleados en una misma organización. El caso prototípico, señalado por Sábato, es el de la Sociedad Tipográfica Bonaerense. Las organizaciones gremiales posteriores recién se definirán en términos clasistas. También sus dirigentes mantenían relaciones fluidas con las elites políticas e intelectuales.
"Incluyó en sus propias filas a personajes de la elite local que actuaban en el ramo en calidad de editores, directores o redactores de periódicos o incluso como tipógrafos. Así, el primer presidente fue Mariano Varela, que era en efecto tipógrafo y periodista pero también importante hombre de la elite local, fundador y director de La Tribuna y , más tarde, senador y ministro de la nación... Además, la Sociedad contaba con socios honorarios, entre los cuales encontramos a figuras públicas de la talla de Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Nicolás Avellaneda, MIguel Cané, entre otros, así como a algunos personajes internacionales, como el Príncipe Federico de Prusia" (Sábato, 2002:116).
Esa asociación de empleados y dueños compartía una misión civilizatoria, la otra tendencia: propagar las luces y "las sanas ideas de los pueblos".
También surgen las asocaiciones de empresarios, la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial.
Las primeras eran organizaciones de comerciantes, como los británicos que para sociabilizar e intercambiar información fundan en 1854 la Bolsa de Comercio. Transformaciones económicas internacionales repercuten y también comienza a aparecer en nuestro país el grupo de los productores rurales. Se expande la demanda de lana y en 1866 se crea la Sociedad Rural Argentina, que actuó como un grupo de lobby político frente al gobierno, puesto que se crea en un momento de dificultades de esa actividad productiva y sus dirigentes se van a posicionar como los que aspiraban a modernizar la producción y defender los intereses del agro y de sus actividades, con una explícita conciencia de que para liderar ese proceso deben formarse políticamente y actuar como tales. Sus miembros eran parte de las elites locales y se manifestaban preocupados por el interés colectivo.
Este punto es central, puesto que según la misma Sábato, la tendencia ya en las primeras décadas del XX pasa por la explicitación de promoción de intereses sectoriales más claros, y no aparece tanto esta prédica por lo colectivo.Tenían una aspiración de representar al conjunto y estaban interesadas en la prensa, en el diálogo con la sociedad, etc.Que en el XX será más fragmetnado. "aunque muchas instituciones siguieron mostrando una composición social heterogénea, otras definieron su reclutamiento de manera más horizontal, recortando un perfil específico.En muchos casos ese recorte era, además, explícito, y la adscripción de clase se hacía manifiesta. La defensa sectorial de intereses se convertía así en un objetivo central de esas asociaciones". Además, "todas ellas mostraban procesos de diferenciación interna, formación de dirigencias y establecimiento de jerarquías en su universo societal" (165).
Es decir, que ya en el 1920 un Estado se había consolidado e intervenía en la sociedad, al mismo tiempo que la "sociedad civil fue mostrando el rostro de la diversidad" (165) y las relaciones entre ambos se compljiezan, y el discurso del interés general pasa a ser un discurso más del Estado frente a las asociaciones.
Una interesante inflexión es que en algunos casos estas asociaciones buscaron el financiamiento del Estado. Sábato describe esto para el caso del Círculo Médico, pero también para las actividades filantrópicas del Patronato.
Las elites culturales/intelectuales también conformaron asociaciones que tenían intereses nacionales (o así los planteaban, y además obtenían financiamiento del Estado). Sábato describe el caso de la Sociedad Científica Argentina, creada en 1872. "Interesada por la afirmación territorial de la Argentina, promovió viajes de reconocimiento, exploración e investigación en zonas alejadas, en particular en la Patagonia (...) Al mismo tiempo se ocupó del estudio y fomento de la industrialización, la expansión de las vías de comunicación (ferrocarriles y carreteras) la construcción de sistemas de irrigación, entre otros emprendimientos (Sábato, 2002: 123). Allí estaban Zeballos, Francisco Moreno, Justo Dillon, Luis Huergo.
Las elites también se reunían en clubes o instituciones creadas específicametne para la sociabilidad, el ocio, los entretenimientos. Los más emblemáticos son el Club del Progreso, el Club del Plata, el Club Los Negros y el Naval y Militar (1881), el Jockey Club (1883( y el Club de Gimnasia y Esgrima (1885). El Club del Progreso fundado antes, en 1852, por Diego de Alvear para establecer lazos que unan a la elite porteña también puede haber sido un antecedente de CUBA y del resto de los clubes.
Según Sábato "todos ellos fueron fundados con el propósito de fomentar la sociabilidad entre las gentes acomodoadas de las respectivas ciudades y se constituyeron en lugares de reunión, contacto, intercambio y diversión de hombres y mujeres de las clases propietarias. Allí se cultivaba el arte de la conversación sobre todo masculina. Entre los hombres circulaba la charla y la información, el intercambio entre pares. Como decían los fundamentos del Club del Orden, éste era "un ensayo práctico del principio de asociación" que propendería a "estrechar los vínculos fraternales de sus miembros". Había también, una veta cultural, biblioteca, conferencias y tertulias " 2002: 124
Otro tipo de asociación elitista que se expandió fue la masonería, que eran anticlericales, pacifistas, abogaban por la igualdad del hombre y la mujer y desarrollaban actividades filantrópicas (128)
"Las formas asociativas -las permanente y las efímeras-, trascendían sus objetivos específicos, pues no sólo buscaban cumplir con los fines particulares, sino que aspiraban a inscribirse en el movimiento progresivo que suponía el asociacionismo como propuesta civilizatoria" (Sábato, 2002:130)
"Para las elites republicanas y liberales que dominaron el Estado en esas décadas, el asociacionismo constituía un rasgo civilizatorio que debía ser alentado y las libertades de reunión y opinión aparecían como pilares fundamental de las institcuiones de la República" (Sábato, 2002: 131)
Además, según ha revelado la misma autora las asociaciones atravesaban a sectores diversos social y culturalemnte, hasta a mujeres, jóvenes y niños.
La otra tendencia: el "asociacionismo" (y los "modos del internacionalismo")
Son distintas formas de organización que buscan, al menos en un principio, el bien común (según Sábato en las últimas décadas del XIX). Son sobre todo organizaciones de inmigrantes (italianos sobre todo, luego españoles, y las más pequeñas de franceses, suizos, etc.) como asociaciones mutuales (ésta es la que más prende). A veces se dividen y se forman nuevas mutuales, algunas de ellas asociadas a hospitales.
Se congregaban para brindar determinados beneficios sociales (como seguro en caso de incapacidad, enfermedad, prestaciones médicas, sepelios, etc.) y para fomentar también la identidad del inmigrante.
En muchos casos, se organizaban sobre la base de inmigrantes que tenían experiencia de asociaciones en su país de origen. Lo más frecuente, además, era que la dirigencia de estas asociaciones estuviera en manos de comerciantes pequeños y grandes, profesionales, de una suerte de elite dirigente inmigrante, que a su vez -por más que establecieran su apoliticidad explícita, o incluso se terminaran dividiendo por diferencias políticas- establecía relaciones con las elites políticas "nacionales"/locales (Sábato 2002: 111). En esas asociaciones, o a través de ella, repercutían los acontecimientos de sus naciones de origen, como el caso de la guerra de unificación y la monarquía de Italia, que se reproducía aquí en diferencias entre grupos de inmigrantes en el seno de estas organizaciones, en declaración a la prensa, en la conmemoración de festejos nacionales italianos, entre otras. En otros casos, el internacionalismo y el asociacionismo se cruzaban en modos de solidaridad internacional, como el caso de los inmigrantes gallegos, que juntaban dinero en distintas campañas y creaban escuelas en su nación de origen.
Además de estar lideraba por sectores acomodados (113), esta dirigencia de los grupos inmigrantes, por lo general, era liberal, nacionalista y anticlerical (113)
Estas asociaciones también crearon escuelas en Buenos Aires y otras ciudades, y allí nos encontramos con el nacionalismo como política de Estado que describíamos antes. Pero esa homogeneización también se daba al interior de los grupos migrantes:
"En palabras de Ema Cibotti, la dirigencia se propuso convertir al conglomerado multiforme de los inmigrantes (de diferentes orígenes regionales, sociales, culturales y políticos) en un sujeto singular, homogéneo, que más tarde se definiría como "colonia italiana". Las insticuiones asociativas, así como la prensa periódica, jugaron en esa empresa el papel principal, pues atrajeron a muchos inmigrantes y los reunieron en iniciativas comunes" (Sábato, 2002: 109).
Sábato no se mete a analizar el por qué de la asociación, o mejor dicho, si estas asociaciones de inmigrantes buscaban integrar a los inmigrantes entre sí (solamente) o integrarlos de modo "civilizado" a la sociedad argentina (no olvidar que el asociacionismo es un modo de civilización, homogeneización, sociabilidad de los grupos sociales, según dice la misma autora, entra en esa corriente). Lo que sí ocurre es que "buscaron allí protección contra la enfermedad, la vejez y el desempleo, y seguramente, un espacio de sobialidad cultural y recreativa para ellos y sus familias" (Sábato, 2002: 108)
Otra característica de las asociaciones, al menos las mutuales, era que se organizaban según estatutos, asambleas, etc. Es decir, que compartían un mod legal? /organizacional de conformarse. Pero en ellas participaban muy pocos de los asociados, y todas tenían dificultades en el cobro de cuotas (algo que también atravesaba a otros modos de asociación, como los clubes deportivos -más en el siglo XX-, y las asociaciones gremiales o de empresarios.)
Son distintas formas de organización que buscan, al menos en un principio, el bien común (según Sábato en las últimas décadas del XIX). Son sobre todo organizaciones de inmigrantes (italianos sobre todo, luego españoles, y las más pequeñas de franceses, suizos, etc.) como asociaciones mutuales (ésta es la que más prende). A veces se dividen y se forman nuevas mutuales, algunas de ellas asociadas a hospitales.
Se congregaban para brindar determinados beneficios sociales (como seguro en caso de incapacidad, enfermedad, prestaciones médicas, sepelios, etc.) y para fomentar también la identidad del inmigrante.
En muchos casos, se organizaban sobre la base de inmigrantes que tenían experiencia de asociaciones en su país de origen. Lo más frecuente, además, era que la dirigencia de estas asociaciones estuviera en manos de comerciantes pequeños y grandes, profesionales, de una suerte de elite dirigente inmigrante, que a su vez -por más que establecieran su apoliticidad explícita, o incluso se terminaran dividiendo por diferencias políticas- establecía relaciones con las elites políticas "nacionales"/locales (Sábato 2002: 111). En esas asociaciones, o a través de ella, repercutían los acontecimientos de sus naciones de origen, como el caso de la guerra de unificación y la monarquía de Italia, que se reproducía aquí en diferencias entre grupos de inmigrantes en el seno de estas organizaciones, en declaración a la prensa, en la conmemoración de festejos nacionales italianos, entre otras. En otros casos, el internacionalismo y el asociacionismo se cruzaban en modos de solidaridad internacional, como el caso de los inmigrantes gallegos, que juntaban dinero en distintas campañas y creaban escuelas en su nación de origen.
Además de estar lideraba por sectores acomodados (113), esta dirigencia de los grupos inmigrantes, por lo general, era liberal, nacionalista y anticlerical (113)
Estas asociaciones también crearon escuelas en Buenos Aires y otras ciudades, y allí nos encontramos con el nacionalismo como política de Estado que describíamos antes. Pero esa homogeneización también se daba al interior de los grupos migrantes:
"En palabras de Ema Cibotti, la dirigencia se propuso convertir al conglomerado multiforme de los inmigrantes (de diferentes orígenes regionales, sociales, culturales y políticos) en un sujeto singular, homogéneo, que más tarde se definiría como "colonia italiana". Las insticuiones asociativas, así como la prensa periódica, jugaron en esa empresa el papel principal, pues atrajeron a muchos inmigrantes y los reunieron en iniciativas comunes" (Sábato, 2002: 109).
Sábato no se mete a analizar el por qué de la asociación, o mejor dicho, si estas asociaciones de inmigrantes buscaban integrar a los inmigrantes entre sí (solamente) o integrarlos de modo "civilizado" a la sociedad argentina (no olvidar que el asociacionismo es un modo de civilización, homogeneización, sociabilidad de los grupos sociales, según dice la misma autora, entra en esa corriente). Lo que sí ocurre es que "buscaron allí protección contra la enfermedad, la vejez y el desempleo, y seguramente, un espacio de sobialidad cultural y recreativa para ellos y sus familias" (Sábato, 2002: 108)
Otra característica de las asociaciones, al menos las mutuales, era que se organizaban según estatutos, asambleas, etc. Es decir, que compartían un mod legal? /organizacional de conformarse. Pero en ellas participaban muy pocos de los asociados, y todas tenían dificultades en el cobro de cuotas (algo que también atravesaba a otros modos de asociación, como los clubes deportivos -más en el siglo XX-, y las asociaciones gremiales o de empresarios.)
lunes, 9 de enero de 2012
Las "tendencias" o el clima cultural: Argentina fines del XIX y principios del XX
No termina de cuajarme ese modo de enfocar la historia, cuando se habla de tendencias, o de clima cultural, del aire que se respiraba en un momento. La primera objeción (la única en realidad que se me ocurre ahora) es que me parecen muy generalizadoras. Entiendo lo del "clima de época", otra de las categorías similares, aunque "tendencia" es más dinámica. Suceden, digo, tienen una realidad, cada época las suyas. Pero usarlas demasiado puede caer también en una explicación muy por arriba, abstracta, como si un clima de época x explique lo que queremos justificar. Hasta prefiero hablar de "tradiciones" siguiendo más a R. Williams, que si mal no recuerdo habla en ese mismo punto de instituciones, con lo cual también materializa mucho más esas alusiones a lo general.
Tanta vuelta para ir registrando algunas ideas que me sirven para entender la fundación del Club Universitario Buenos Aires, y seguir ampliando lo que ya trabajé en la tesis.
La fuente es De las Cofradías a las Organizaciones de la Sociedad Civil. Historia de la Iniciativa Asociativa en Argentina (1776-1990), de Roberto Di Stefano, Hilda Sábado, Luis Alberto Romero y José Luis Moreno. (2002). Buenos Aires. Gadis.
Allí más precisamente el capítulo dos que escribió Hilda Sábado. 1860-1920. "Estado y sociedad civil".
Entre las tendencias que aparecen allí: el nacionalismo, o la nacionalidad como identidad, que en las últimas década del XIX se afirma como una política del Estado más que todo frente al avance de las identidades nacionales de los migrantes. Por ejemplo, la italiana y el discurso de la Italia monárquica que se propone en esos años trabajar con las "colonias" de los italianos en el mundo, como la Argentina. Allí nacionalidad era una política necesaria y estratégica desde el punto de vista de la consolidación del Estado. La política pública de la educación pública crece, lo sabemos (aunque sucede más que todo en los centros urbanos) y cae la educación, o la cantidad de establecimientos y alumnos de las organizaciones de inmigrantes (como la italiana). Pero algo similar sucedió o se puede ver con los irlandeses por ejemplo (en el trabajo de Isabel Palermo).
Ese discurso se torna más claro y evidente en algunas organizaciones asociativas en las primeras décadas. La sospecha por no ser lo suficientemente nacional aparecerá también, y creo que eso está en los reformistas (junto a su reivindicación de lo latinaomericano) y en los de CUBA, también.
La tendencia nacionalista.
Tanta vuelta para ir registrando algunas ideas que me sirven para entender la fundación del Club Universitario Buenos Aires, y seguir ampliando lo que ya trabajé en la tesis.
La fuente es De las Cofradías a las Organizaciones de la Sociedad Civil. Historia de la Iniciativa Asociativa en Argentina (1776-1990), de Roberto Di Stefano, Hilda Sábado, Luis Alberto Romero y José Luis Moreno. (2002). Buenos Aires. Gadis.
Allí más precisamente el capítulo dos que escribió Hilda Sábado. 1860-1920. "Estado y sociedad civil".
Entre las tendencias que aparecen allí: el nacionalismo, o la nacionalidad como identidad, que en las últimas década del XIX se afirma como una política del Estado más que todo frente al avance de las identidades nacionales de los migrantes. Por ejemplo, la italiana y el discurso de la Italia monárquica que se propone en esos años trabajar con las "colonias" de los italianos en el mundo, como la Argentina. Allí nacionalidad era una política necesaria y estratégica desde el punto de vista de la consolidación del Estado. La política pública de la educación pública crece, lo sabemos (aunque sucede más que todo en los centros urbanos) y cae la educación, o la cantidad de establecimientos y alumnos de las organizaciones de inmigrantes (como la italiana). Pero algo similar sucedió o se puede ver con los irlandeses por ejemplo (en el trabajo de Isabel Palermo).
Ese discurso se torna más claro y evidente en algunas organizaciones asociativas en las primeras décadas. La sospecha por no ser lo suficientemente nacional aparecerá también, y creo que eso está en los reformistas (junto a su reivindicación de lo latinaomericano) y en los de CUBA, también.
La tendencia nacionalista.
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